jueves, 18 de octubre de 2012

Homo Narrator

Narrar es inherente al hombre.

Quizás desde antes de que se invente la palabra, los idiomas.

Narrar, contar, transmitir, expresar, una idea, una situación, un suceso, una experiencia, es parte de la acción cotidiana del hombre desde el inicio de la humanidad, ya que las tribus se juntaban para planear la cacería, distribuirse los roles frente a las actividades de conjunto, orar, trabajar; lo hacían con el cuerpo, la voz, los instrumentos, lo graficaban por medio de dibujos o esculturas.  Es quizás junto a la fabricación de objetos, la primera forma del arte, como una manera de enfrentar el ocio o el descanso, y que junto al fogón acaparaban a sus espectadores.

Desde otro punto de vista, también desde el principio de sus días, el niño le cuenta a sus juguetes, en el mismo instante en que se desarrolla, lo que está sucediendo a cada personaje del juego que el lleva adelante solo, y cuando es en compañía, ese relato es dialogado, a veces armando monólogos superpuestos.  Las familias comparten la mesa con la expectativa de escuchar lo vivido por cada integrante durante el día.  Los amigos se juntan en la esquina, en el café, en el recreo, en la casa de alguno o por teléfono o vía internet, para contarse experiencias, reviviendo tristezas y alegrías.

Todos somos capaces de narrar, de hecho lo hacemos a cada momento. 

Quizás por ser una herramienta de uso frecuente, no nos resulta fácil descubrir la espectacularidad del hecho, ni somos conscientes de la manera en que lo practicamos nosotros.  Seguramente estamos más acostumbrados a realizar una autocrítica de nuestra forma de escribir un relato.  Pero el relato escrito, no es el relato oral.

¿Qué narramos cuando narramos?

En general anécdotas, chismes, hechos, vivencias… cuentos.

Existen casi infinitas definiciones de “cuento”, trataremos de abarcarlas en otra oportunidad.  Por ahora queda en ustedes encontrar la definición que mejor les convenga.

Lo cierto es que para transmitir o comunicar una idea nos valemos de descripciones. 

Entonces cuando narramos describimos. 

Las descripciones no son necesariamente completas (no se trata de hacer un inventario de lo que se ve o se siente) cosas quedarán en la elipsis y cosas se nombrarán metonímicamente y abarcan muchas categorías, se describe un lugar, los objetos que lo completan, las sensaciones que todo esto produce, los climas, la época, el momento del día, los olores, los colores de la escena, los personajes que intervienen, sus características, sus deseos, sus imposibilidades, las acciones que realizan, su secuencia, el estado emocional de los personajes, sus cambios, lo que piensan, lo que dicen, cómo lo dicen, etc.  

Esa idea, no solo es una historia, sino también un cúmulo de sensaciones.  El desafío está en que valiéndose principalmente de la palabra, aunque acompañándonos también con el cuerpo y quizás con algunos objetos, y estímulos sonoros, tenemos que transmitir esas sensaciones que finalmente formarán también una historia.

Identificamos cuatro maneras de contar cuentos:
1)      Leer en voz alta el cuento escrito
2)      Narrarlo desde uno mismo o del Personaje del Narrador, en la forma más objetiva.
3)      Narrarlo desde los distintos Personajes incluyendo al Narrador como tal, utilizando todo el espacio, todo el cuerpo, actuándolo, maximizando recursos.
4)      Dramatizarlo.

Partiendo de la base de que el material es adecuado para el auditorio, leerlo no trae mayores inconvenientes, más que los que surgen de la emisión de la voz.

La dramatización, incluye la adaptación del guión, la dirección de actores, y la puesta en escena, de las que tampoco nos ocuparemos en este artículo.

Nos enfocaremos entonces en las formas intermedias.

¿Qué pasa cuando narramos un cuento escrito por otro?

Lo primero que deberíamos revisar es si haremos una adaptación para la oralidad respetando el cuento original (y entonces deberíamos plantearnos los alcances de la tarea) o haremos una versión libre.

Un cuento escrito, siempre necesita una adaptación para la oralidad, y esta traducción ya lo convierte en otra cosa.  Por mucho que quiera respetar al autor, mi adaptación va a estar traicionando alguna arista del cuento original.  Por más que respete la Fabula, existirá un Relato distinto, modificado, del Relato original, seguramente necesite llevar adelante expresiones más cercanas a las descripciones de la acción de los personajes que la minuciosa descripción de objetos y lugares.

Deberíamos tener en cuenta la poética del autor y si este pertenece a alguna escuela en particular, eso implica que deberíamos leer otros cuentos del autor y otros cuentos escritos por autores de la misma escuela, o los que se conocen como más significativos además de las exégesis que los críticos realizan sobre el mismo material.

Otra cosa a tener en cuenta es si el cuento presenta alguna estructura en particular, lo bastante visible, como para que resulte necesaria su traslado a la oralidad para no perder la identidad.  Por ejemplo en “La Gallina Picoreta”, un cuento popular italiano, la estructura de repetición en los diálogos, resulta el eje del relato, si cambiamos eso, no sería "La Gallina Picoreta”.
http://www.rojasba.com.ar/tiempoperdido/Tpweb128/dailan.htm

Las adaptaciones libres, no llevan mayores inconvenientes, más que la buena aplicación de la técnica y un sólido guión propio.  El derecho de autor es un problema para todos los casos.

De todas maneras, existirán tantos relatos, del cuento a narrar, como narradores existan.  Por lo tanto es importante que cuando nos comprometamos a narrar uno, lo hagamos propio.

Primera aproximación.

La primera tendencia cuando intentamos contar el cuento de otro autor, y sobre todo si este es un cuento escrito, es tratar de abarcar, recordar cada uno de los momentos del cuento en el órden en que ahí aparecen.  Yo llamo a esto hacer la “crónica” del relato.  No es algo malo, pero no debe entenderse como “la forma de contar el cuento” aunque si es una posibilidad de hacerlo.

Sería bueno repasar aquí los conceptos de Fabula y Relato (e Intriga), como los entendemos en el taller.  Llamamos FABULA a la anécdota a la que corresponde la Obra – p.e “La Guerra de Troya”, “San Jorge y el Dragón”, “Los Medicis”, “Camila O´Gorman”, “La Difunta Correa”, “Pinocho”, “Caperucita Roja”, etc  – y RELATO al orden en que son revelados al público los episodios o momentos de dicha FABULA en el devenir de la Obra; a la elección del Autor del orden de los sucesos para contar la FABULA.

Esto quiere decir que una misma FABULA puede ser RELATADA de distintas maneras, según lo considere el Autor de la Obra

La INTRIGA es la forma que adopta el RELATO para mantener el interés del público a lo largo de toda la obra. 

La FABULA es la fuente de donde el Poeta extrae los TEMAS de la obra.

La ELIPSIS son los momentos de la FABULA que el Autor decide no contar en el RELATO, pero que se infieren en él.

Construyendo el primer Guión

Habiendo hecho nuestra lectura del Cuento e identificado la Fábula es importante que determinemos que es lo que nos resulta más interesante contar, cuales momentos nos han impactado más, determinar qué es lo que no se puede omitir y así construir nuestro primer borrador.

El guion debería tener un listado de momentos del Relato, cada momento con su título, si es breve mejor, fácil de memorizar, para que a la hora de Narrar, vaya desarrollando cada título como me parezca sin omitir ninguno, y si en algún momento me voy por las ramas sepa como volver al hilo de la narración.

A su vez cada título, debería incluir la imagen principal, o el motivo principal, o las sensaciones que quiero transmitir, o la idea que no puedo omitir cuando despliegue ese título.

Los Recursos del Lenguaje

Nos interesa recalcar que cuando narramos queremos transmitir sensaciones.

Las palabras, las transmiten ya sea por su significado y también por su sonido.  Por eso es importante las elecciones que se hacen de las palabras para contar nuestro cuento.

“Piel – Caricias – Añoranzas – Ausencia”

Las oraciones breves y concisas permiten formarse una idea clara de lo que queremos contar, cuando estas son polisémicas, ayudan a disparar la imaginación del escuchante.

“Y entonces ella, se dio su lugar.   Y entonces ella, cedió su lugar.”

El ritmo, y los cambios de este, presente en las palabras, en las oraciones, y en los párrafos,  termina de conformar la batería de recursos contenidos en el idioma, (por ahora).  En otro u otros artículos nos valdremos de los recursos para la escritura y análisis de los cuentos escritos, que son trasladables a la oralidad.

Los recursos actorales.

Por otro lado, somos actores y estamos entrenados en el conocimiento de la estructura dramática.  Realizar una narración no es más que el monólogo de un personaje, o un monologo con role playing.  A las descripciones de sensaciones a las que nos referíamos más arriba le podemos sumar los momentos de conflicto que viven o amenazan a los personajes y llevarlos al cuerpo viviendo Estados.  Revisar cada momento a narrar repasando los elementos de la estructura dramática nos servirá para profundizar acerca del entorno y las acciones que realizan los personajes y mejorar esas descripciones porque contamos con un conocimiento más profundo de por qué y para qué las realizan (causas y objetivos).

Además contamos con la metodología para la composición de los personajes.

Los recursos de la voz.

Con un guión bien armado, en principio que me satisfaga para trabajar mi Narración, con los personajes compuestos, sumaremos las formas del habla.  Es importante que las formas lleguen cuando ya se han trabajado los contenidos.  Una forma sin contenido es falsa, y suena falsa, y no consigue el efecto que se busca con la utilización del recurso.

El uso de las pausas.  Jugar con las pronunciaciones, usando los sonidos de cada letra, estirar o acortar las vocales y las sílabas.  La buena utilización de los signos gramaticales.  Las inflexiones de la voz, contrastando los tonos y acentuando las intenciones de cada personaje.  El uso de los resonadores en el cuerpo para obtener distintos efectos sonoros, son algunas de las fuentes a explorar para completar la puesta en escena.   

Los invito que a continuación lean  “Primera Aproximación al Material”