lunes, 4 de marzo de 2019

SALIDAS al Teatro – JUEGOS DE AMOR Y DE GUERRA – Domingo 10 de Marzo a las 20.00 hs

Estamos organizando para el Domingo 10 de marzo de 2019 nuestra primer salida del año al Teatro.

Esta vez iremos al Centro Cultural de la Cooperación ubicado en Av. Corrientes 1543, entre Paraná y Montevideo, para ver una obra de Gonzalo Demaría, basada en un hecho real, con Dirección de Oscar Barney Finn:

JUEGOS DE AMOR Y DE GUERRA

 
Buenos Aires, 1942. En la ciudad, lejos del escenario de guerra de la vieja Europa, también se padecían sus consecuencias y el gobierno de Castillo seguía en la indefinición. Por un lado estaban los adictos a los alemanes y por el otro a los aliados. Todo preanunciaba una crisis y el estallido llegó con el golpe de los Coroneles. Con este trasfondo se desencadena esta historia basada en un hecho real, que conmovió los cimientos de una benemérita institución y el de una tradicional familia, reflejo de una sociedad, una clase y un país antes de los cambios que se avecinaban.

Premios
La obra fue nominada en cinco rubros, para el Maria Guerrero 2018, resultado ganadora en dos de ellos: Mejor Actriz Protagonica: Luisa Kuliok. Y Mejor Actor de Reparto: Sebastian Holz.
En 2017, con otro elenco, obtuvo también tres Nominaciones para los Premios Ace.

RESERVA DE ENTRADA

El valor de la entrada es de 350 pesos pero yendo en grupo conseguimos dos x uno. 
Tenemos que confirmarle al teatro cuantos seremos, por eso hasta el viernes 8 a las 13 hs se recibirán los mensajes para la confección de la lista en la casilla de correo:


La obra se representa a las 20.00 hs las entradas las retiramos media hora antes, por lo que el horario de nuestro encuentro será entre las 19.15 y las 19.30 hs dentro del Teatro.

La duración de la obra es de 60 minutos y comienza puntual.

Actúan:
Luisa Kuliok, Diego Mariani, Walter Bruno, Sebastián Holz y Sebastian Dartayete.

Ficha Técnica:
Vestuario: Mini Zuccheri; Escenografía: Alejandro Mateo; Iluminación: Leandra Rodriguez; Peinados: Paula Molina; Musicalización: Sergio Klanfer; Fotografía: Javier Mollo; Diseño gráfico:
Leandro Correa;  Asistencia de iluminación: Sofía Montecchiari; Asistencia de dirección: Mauro J Pérez; Prensa: Duche&Zarate; Producción ejecutiva: Sol Vannelli; Dirección: Oscar Barney Finn

lunes, 25 de febrero de 2019

Inscripciones Ciclo 2019

Informamos que hasta el 15 de marzo, únicamente bajo la modalidad ON LINE, se podrán registrar las inscripciones para los talleres culturales barriales que se dictarán durante el presente ciclo lectivo.  Quienes no este conectados a la red podrán acercarse de lunes a viernes, de 18 a 21 hs a la sede del  Centro Cultural Julio Cortázar ubicado en O´higgins 3050 en el barrio de Nuñez de la Ciudad de Buenos Aires desde donde se les ayudará a completarla.


Este año nuevamente mantenemos los dos talleres, el de IMPROVISACION, los martes de 19 a 21 hs y el de ESCENAS DE TEXTO los días miércoles en el mismo horario.

Recomendaciones para la inscripción:

Este año, por primera vez, hay cupo restringido en ambos talleres, y quienes no figuren inscriptos dentro del cupo regular deberán aguardar a que los convoquen desde la lista de espera, siempre que ocurra la vacante.  Como aparentemente no habrá posibilidades inscripción posterior a la fecha de cierre, se les recomienda que ante la duda, se inscriban. 

El inicio de Clases se realizará a partir de la finalización de las inscripciones, de manera que entonces estaríamos empezando el martes 19 y miércoles 20 de marzo, dependiendo del taller en que se hayan anotado.

Quienes se vayan inscribiendo, sobre todo en el taller de Escenas de Texto, pueden enviarme un mail a


Avisándome que se inscribieron, para que les vaya facilitando el material que vamos a trabajar, asi ya lo pueden ir estudiando.

Les dejo el link para realizar la inscripción.


quienes busquen el link específico para los talleres vayan a:

IMPROVISACION


ESCENAS DE TEXTO


Nos estamos viendo.




sábado, 16 de febrero de 2019

El Plan de Ensayos


Como dijimos en el Plan del Director, habrá que contemplar las distintas necesidades del grupo a dirigir para establecer el Plan de Ensayos de la obra a representar.

Nuevamente vamos a partir de la base que la obra está escrita y elegida, y que el elenco ya está completo, tanto el Talento como el Crew.

El Director ya definió la Materialidad, y sabe si va a necesitar realizar un entrenamiento o no para sus actores.  Para lo que sigue, será importante entonces contar con la disponibilidad horaria de los actores y del crew; y definir como se resuelven las incompatibilidades. 

Es posible que para lo que quiera transmitir al grupo de trabajo sea necesario un entrenamiento en la materia, entonces muchos directores desarrollan un trabajo previo, anterior a volcarse directamente a los ensayos propiamente dichos.  Es en estos casos que la dirección tiene también algo de docencia.  Si este fuera el caso deberá estimar cuanto demandará este entrenamiento y planificar que se hará en cada sesión del mismo. 

Finalizado este proceso se establece la agenda de ensayos, que incluye el entrenamiento actoral, si lo hubiera y la puesta en escena de la obra. 

Para estimar la duración de los ensayos para lograr la Puesta en Escena, se divide la obra en escenas – cambia la escena cuando cambia o escala el conflicto entre los personajes o entra o sale un personaje del escenario – y se realiza el desglose de cada una, determinando:
  • Cuáles personajes participan, y qué actores los encarnan (un mismo actor puede encarnar varios personajes y en algunos casos de puesta en escena, vale la viceversa)
  • Identificación o Nombre de la Escena y a grandes rasgos qué es lo que sucede en ella, si es necesaria la presencia de algún objeto en especial.
  • Cuáles son las condiciones dadas para cada personaje, si hay estados o climas.
  • Cuál es el conflicto de cada personaje, que es lo que quiere y que se le opone puntualmente en la escena.
  • Si el actor no lo propone, las acciones autónomas a sugerirles a estos.
  • Observaciones que crea necesarias

Con estos datos, arma la planilla que le permite organizar, el orden en que se ensayarán las escenas, quienes y cuales cosas, deben estar presentes, e inclusive si va a ser necesaria su presencia o puede dejar tareas para que su asistente las lleve a cabo con los actores, como fijar letra o acciones, cuándo se ensayarán las coreografías y con quién.

También el desglose permite visualizar las necesidades de entrenamiento que el elenco puede necesitar.  Por lo que también es útil para esa planificación.

Deberá estimar cuántas veces será necesario ensayar cada escena, si quizás sea conveniente, después de hacerlo un número de veces, interrumpir y retomarlo más adelante, cuando se hayan logrado otros objetivos.  De manera que la escena se construye paso a paso y no como un compartimento estanco.  También deberá contemplar que quizás haya que recuperar módulos que no se lograron en los tiempos iniciales del plan.

Cada ensayo debería tener un propósito, esa sería la mejor manera de armarlo.  Se trabajarían las escenas, los climas, los estados relativos al cumplimiento del propósito del ensayo del día.  Dejando todo esto por escrito en sus apuntes de Director.

Pero como no se cumple siempre el ideal, a veces hay que negociar con uno mismo el propósito del ensayo con las disponibilidades horarias de los actores y el resto del equipo, así como también, si la producción, o su equivalente, otorgará en tiempo y forma los materiales necesarios para su uso en la escena.

Otra cualidad del desglose es que se puede establecer, la frecuencia de ensayo con cada actor, para darle ritmo a su trabajo y evitar sobrecargas o tiempos muertos.  Y también manejar las licencias aceptadas al momento de establecer el compromiso de trabajar juntos.

Es sabido que las obras no se ensayan de manera secuencial, aunque mucha gente lo crea así.  Es importante empezarlo, más allá de las posibilidades de encuentro de los actores entre sí, por los ensayos de las “escenas críticas” – aquellas en que el personaje debe ser exigido a fondo – para saber si el actor estará en condiciones de lograrlas, o quizás usar una estrategia distinta y no empezar por ellas, para llevar al actor gradualmente hasta dicha escena crítica.

Todo dependerá de la metodología que plantee el Director para el abordaje de la obra.

Así tendrá una idea previa de cuanto le demandará el montaje y establecer una fecha de estreno, o al revés,  fijada una fecha de estreno determinar la frecuencia y duración necesarias de los ensayos para cumplir con la tarea en la fecha adecuada.  Este plan también debe ajustarse con el plan de producción que establecerá las fechas de entrega de parte del equipo – como más arriba dijimos – a los fines de que se pueda ensayar con los objetos críticos y contar con el vestuario y la escenografía ajustados a la fecha del ensayo general.  Igual siempre hay problemas y retrasos, por lo que es muy importante ir monitoreando el plan y compartiendo con el resto del equipo los desvíos y las posibles soluciones a estos.

Dos cosas más, para terminar.  Una planificación es una tarea permanente, por lo que debe ser evaluada, revisada y reajustada a medida que se va cumpliendo.  De esa manera evitamos las sorpresas.  Y es esencial para un buen proceso, determinar cuál va a ser el lugar los de ensayos.  Mi sugerencia es que sea siempre el mismo, y si es posible también en un mismo horario.  Esto evitará confusiones y suspicacias.

jueves, 7 de febrero de 2019

La Escena Obligatoria


La Escena Obligada o Escena Obligatoria, es la escena que de acuerdo a la historia que se está desarrollando, el público prevé y espera ver, (y que el dramaturgo debe escribir).



La ausencia de esta Escena, dejaría la sensación de haber visto una obra con una estructura débil o incompleta.  Pensemos en una obra romántica sin el beso; o sin la intimidad entre la pareja de turno, o una obra de vampiros sin mostrar ningún acto de vampirismo; un policial sin mostrar, luego de todas las especulaciones, lo que realmente sucedió.

Se dice que no solo los espectadores la necesitan, sino también los personajes de la historia.  La Escena refuerza la historia, aunque a veces lo hace indirectamente, reforzando primero a los personajes de la historia y en consecuencia a esta.  Para Sarcey, la escena obligatoria “procede necesariamente de los intereses o de las pasiones que animan a los personajes presentados”.

Cabe destacar, que la Escena Obligatoria, no es la escena del clímax, ni la del final de la obra, aunque el dramaturgo pueda hacerlas coincidir.  Está relacionada con la “Exposición o el Primer Acto” – lo que llamamos el planteo de la obra y se define hacia dónde va la acción –, inclusive con didascalias indirectas, que comienzan a generar en el público esta necesidad de ver la escena en algún momento del desarrollo de la obra.

Para Lopez Fonseca, hay diferencia de funciones entre Escena Obligatoria y Climax o final.  Como veníamos diciendo la primera es la escena que el público espera, en concordancia con lo anunciado en el “Primer Acto”, en tanto que el Climax, “es una ruptura entre la causa aparente y el efecto que realmente se produce”. El movimiento dramático se mantiene en un continuo crecimiento en la necesidad de los personajes de revisar su presente, ya que han llevado una línea de acción para lograr sus objetivos que no siempre les ha dado el resultado esperado y deben recalcularla.  Entonces el climax puede contener un elemento sorpresa, cuando la causa no produzca el efecto esperado.

Ricardo Halac en su libro Escribir Teatro – dramaturgia en los tiempos actuales, explica que “… Cuando se desarrolla una idea, donde predomina el enfrentamiento, existe un pedido casi tácito para que el protagonista busque y ejecute la línea de acción más comprometida.  La escena obligatoria va cuando estallan por ineficaces los comportamientos fabulados, porque un ser humano no es una máquina y los sigue hasta donde puede.  Aparece cuando fracasa la línea de acción en curso que precede el desenlace…” 

Para Archer cinco circunstancias hacen que una escena sea obligatoria:
  • Es necesaria por la lógica inherente al tema;
  • Es requerida por las exigencias manifiestas del efecto específicamente dramático
  • El propio autor parece conducirnos a ella ineludiblemente
  • Se impone para justificar una modificación del personaje o una alteración en su voluntad;
  • Se hace obligada debido a la historia o a la leyenda.


Fuente
Patrice Pavis – Diccionario de Teatro – Dramaturgia, estética, semiología –
Buenos Aires – Paidós – 2008
ISBN 978-950-12-7500-1

Ricardo Halac – Escribir teatro – dramaturgia en los tiempos actuales. 
Buenos Aires – Corregidor – 2006  
ISBN 950-05-1654-3

Antonio Lopez Fonseca – Captiui de Plauto: análisis de la exposición y la escena obligatoria
Cuadernos de Filología Clásica. Estudio latinos N° 14.  Servicio de Publicaciones UCM. Madrid.  1998

domingo, 27 de enero de 2019

Recomendados - ESPERANDO LA CARROZA


Esperando la Carroza, se estrena originalmente como obra teatral en Montevideo en 1962. En 1972 se la puede ver en formato televisivo, dentro del ciclo Alta Comedia de canal 9 de Buenos Aires. En 1975 de la mano de Villanueva Cosse se estrena en el “Teatro del Centro” de la ciudad de Buenos Aires y de la mano de Rubens Correa se vuelve a representar en 1979.  Más tarde en 1985 llega a la pantalla gigante, con dirección de Alejandro Doria, donde a pedido del director, el autor, amplificó el personaje de Mama Cora, que en la pieza teatral era mucho menor.

Compartimos aquí, esta versión cinematográfica, de excelente factura, que nos permitirá entender los conceptos de dramaturgia que trabajamos a diario en el taller, y adentrarnos en la composición de personajes, ya que estos además de estar encarnados, tanto en los roles principales como en los secundarios, por actores de primer nivel con amplia trayectoria en la profesión, abarcan todo el espectro de la sociedad actual y revelan, en tono cómico, los defectos de cada uno. 





La casa donde transcurren las escenas principales se encuentra en la calle Echenagucía 1232, CABA, fue declarada Patrimonio Cultural de la Ciudad, desde 2011.  Sus dueñas, participaron como extras, junto a otros vecinos del barrio, en las escenas correspondientes al velorio.  

A pesar de la malas críticas que recibió en cada estreno, supo encontrar un lugar en el corazón de todos los habitantes, a ambas orillas del Río de la Plata. 

Su autor Jacobo Langsner, nacido originalmente en Rumania en 1927 y radicado en Montevideo desde sus tres, tuvo una amplia participación en el quehacer teatral uruguayo, siendo esta su primer obra estrenada por la Comedia Nacional.  Se muda a la capital argentina en 1958, aunque vive siete años en Madrid entre 1975 y 1982.  Hacedor de un refinado y agudo “grotesco criollo” supo decir en una entrevista que “El punto esencial de lo que escribo se apoya en la hipocresía de la clase media a la que pertenezco».  Hecho que se manifiesta claramente en cada uno de los personajes de esta historia y en cada réplica que estos dicen, que se han convertido en intertexto del lenguaje habitual de la población.

Alejandro Doria, el director de esta pelicula, nació en Martinez, provincia de Buenos Aires, el 1 de noviembre de 1936 y falleció el 17 de junio de 2009.  Fue actor, director de teatro, cine y televisión.  Obtuvo varios premios a lo largo de su carrera, entre ellos el Goya y Colón de Plata, por “Las Manos”, Condor de Plata, por “Darse Cuenta” (guion de Jacobo Langsner), Premio Ecuménico, por “La Isla”.  Y varios premios Konex, (dos de platino). 

Una oportunidad para volverla a ver.

Fuente:
Wikipedia
Esperando la Carroza, la película
Esperando la Carroza, obra de teatro
Jacobo Langsner
Alejandro Doria

sábado, 19 de enero de 2019

El Plan de Dirección

A la hora de llevar adelante una obra de teatro, cada Director necesitará establecer un plan para concretarla y una estrategia para comunicarlo.  Este plan dependerá de varios factores,  entre los que no está ajeno, el punto de partida.  Hemos hablado sin profundizarlo, en el artículo concerniente a Los Roles en las Compañías de Teatro de los distintos lugares que el Director puede ocupar, dependiendo de la contratación o las necesidades del grupo al que va  a dirigir.

Cuando decimos punto de partida, estamos hablando de si el grupo está conformado o no; si la obra esta elegida o debe elegirse; si la obra está escrita o se escribirá durante el proceso de ensayos; o si hay que trabajar de acuerdo a una premisa previa.

Si el grupo no está conformado previamente, estamos hablando de un proyecto que se inicia en la persona del Director, o en el de un Productor que busca a un Director.  Es probable que alguno de estos tenga una idea que quiera plasmar o se haya enamorado de un texto que quiere llevar a la escena.  En este caso el Plan, tendrá en cuenta las necesidades del grupo a conformar: convocatorias a los distintos artistas, procesos de castings, etc.

Cuando el grupo está conformado, y convocan a un Director, se deberá incluir en la concepción del Plan, las necesidades de dicho grupo, y revisar si este está completo para llevar adelante lo que se propone, o habrá que solucionar las carencias.   De todas maneras es conveniente siempre acordar las condiciones en que se llevarán adelante todas las actividades.

Si la obra esta elegida previamente, será importante saber si se cuenta con la debida autorización del autor para llevarla a cabo, y cómo se financiaría el proyecto.  Recordemos que el conjunto de recursos de los que puede disponer un grupo, no se agota en el dinero del que puedan contar.  Hay muchas cosas que se consiguen, se reciclan, se negocian, o se prestan.

Si la obra no está elegida todavía, entonces habrá primero un proceso de búsqueda y selección y es posible que durante el tránsito de este proceso, hasta se modifique el grupo.  Con lo cual empezamos a ver qué tan complejo puede ser este Plan y la necesidad de dividirlo en tramos, que puedan ser revisables y replanificables.  Para este proceso de búsqueda y selección de la obra, se deberá definir qué se busca, en cuanto a cantidad de personajes, estilo de obra, temas, etc, y quiénes serán esos responsables de la búsqueda, en dónde se buscará y quién lo hará en cada lugar, establecer un tiempo de entrega de la tarea y/o monitorear con alguna frecuencia estipulada, el avance del proceso.

A veces se tiene una idea de lo que se quiere hacer, o existe una premisa sobre la que trabajar, por ejemplo para participar de un evento; pero el texto todavía no ha sido escrito, o ya está escrito pero hay que hacer una adaptación, para lo cual será necesaria la participación de un dramaturgo. Este puede ya estar involucrado en el grupo, o habrá que buscarlo, o será el mismo Director que se haga cargo del rol.

Vayamos al caso en que el grupo ya está conformado, la obra escrita y elegida.

El Director comenzará por realizar un análisis de la obra, con el objeto de abordarla y hacerla propia.  Desde este blog recomendamos que el análisis se haga por lo menos con El Método del Análisis Estructural(en algún momento publicaremos otros, pero este es lo suficientemente bueno).  Con su análisis hecho, estará en condiciones de explicar y defender, de qué trata la obra, - qué pasa y cómo pasa - esbozando una sinopsis,  y tener bocetados los perfiles de los personajes para discutirlos con los actores que vayan a interpretarlos, teniendo presentes sus superobjetivos.

No es necesario que tenga una idea completa de cada cosa, no se espera que tenga todas las respuestas.  Pero si tiene que ser claro con lo que quiere transmitir, definiendo la “Materialidad”.  Es probable (y muy saludable) que la devolución por parte del Talento y el Crew respecto de sus propuestas, potencien y terminen de definir su concepción final.

La “Materialidad” es la forma en que finalmente la idea del Director sobre la obra, se expresa en el escenario – incluyendo todos los niveles del entorno – a través de los lenguajes no verbales. 

La “enunciación de la materialidad” se hace mediante la definición de una frase, que no intenta reflejar un concepto intelectual acerca de la obra, sino sensorial.  La frase debe ser elaborada de manera que permita la concepción de imágenes sinestésicas.  Sirve de referente para que el resto del equipo incluyendo a los actores, se inspiren para lograr esa construcción.  (El cuerpo del actor es la materialidad más codiciada).   

Si dijéramos que la obra transcurre en “un leve laberinto lábil”, la frase nos ofrece ideas que podrían asociarse a: búsqueda, encierro, complejidad, confusión, fragilidad, inestabilidad, cosas efímeras, una paleta de colores fríos, etc.  

No alcanza entonces, con pretender transmitir el texto crudo de la obra, y que la idea de lo que se quiere decir con la puesta aparezca durante el proceso, ya que un buen texto siempre tiene posibilidades de ser resignificado, inclusive sin cambiar ninguna de las palabras escritas por el autor.  No teniendo en claro esto, se corre el riesgo de estar a la deriva respecto del concepto a transmitir, posibilitando una puesta que se contradiga a sí misma.

Las resignificaciones en estos casos se dan por las acciones que acompañan a los actores al decir sus réplicas, la construcción de las relaciones entre los personajes que también se expresan por las acciones que estos realizan cuando interactúan entre sí, y al resto de los lenguajes que atraviesan a la puesta en escena (escenografía, vestuario, luces, etc.). 

Cuando la enunciación de la materialidad es fuerte, guiará a todos en la concepción y construcción de sus trabajos. Y este hecho impactará en la necesidad, o no, de la presencia del resto del equipo a todos, o a solo algunos de los ensayos con los actores.

Ahora que el Director, sabe lo que quiere y necesita, es hora de pensar con respecto a los actores, en la definición del “Plan de Ensayos”: lugar, duración, frecuencia, horizonte de estreno, quiénes deben asistir en qué momento, si habrá o no un trabajo previo antes de zambullirse en la obra propiamente dicha.  Con respecto a la producción y al equipo: revisar ”Presupuestos”, y estableciendo un “PERT, coordinar tiempos de entrega de los materiales críticos que se necesitarán para ensayar – es muy difícil plantear una coreografía, sin la música con la que se bailará, por ejemplo – plantear las reuniones de avances, las pruebas, evaluarlas.  También armar su equipo con sus asistentes, detallarles su tarea, compartiendo el “Plan de Ensayos” y el “PERT”), etc.

Saber cuál es el plan comercial, aunque no haya expectativas de lucro, puede influir en algunas definiciones.  Por ejemplo si se pretende ir de gira, podría cambiarse la concepción escenográfica. 

Si la puesta debe ser al aire libre en un espacio abierto, seguramente haya que empezar de nuevo en las búsquedas de la materialidad, ya que iluminación y sonido cambian completamente sus parámetros con respecto a las salas teatrales.

Si la obra está enfocada a un público determinado o el proyecto pretende alcanzar determinados objetivos, constituyen limitaciones que exigen más de nuestra creatividad como Directores y que nos llevará a investigar lo desconocido para afrontar la experiencia.

viernes, 11 de enero de 2019

Lecturas - CANCHA CON NIEBLA - Jorge Dubatti sobre Ricardo Bartis


Ricardo Bartis es actor, director, dramaturgo y maestro.
Desde los noventa se convirtió en la referencia obligada del teatro rioplatense actual.  Las obras más vistas de la cartelera porteña tenía, por esa época, siempre a algún discípulo suyo como protagonista. Y hoy todavía su influencia se ve con fuerza sobre las tablas.

Con “Postales Argentinas” comenzó un proceso de renovación de la escena, que luego se transmitiría al resto de la comunidad artística, donde la palabra volvía a tomar relevancia.

Basado en el principio de que una obra de teatro es lo que sucede en escena en el acto del convivio, se ha negado como Tato Pavloski, con quien compartió varias creaciones, a la escritura de sus textos, porque el teatro escrito, no es teatro, sino literatura.

Tiene la particularidad de explicar a este arte dramático con metáforas futboleras, tanto que su escuela se llama el Sportivo Teatral, y quizás sea esa la razón de que los conceptos puedan ser tan bien asimilados por todos. No es difícil entender que los dos mismos equipos en la cancha, no juegan el segundo partido igual que el primero.

A Jorge Dubatti, no le fue fácil la factura de este libro, que reconstruye la bitácora del trabajo de Bartis, en su rol de director de sus creaciones – incluyendo el texto de las obras –desde la nombrada “Postales argentinas” (1988),  hasta “Donde más duele” (2003), fecha en que se publica esta recopilación, pasando por “Hamlet o la guerra de los teatros” (1991), “Muñeca”(1994) , “El Corte”(1996), “El pecado que no se puede nombrar” (1998).  El material se completa con textos teóricos del investigador y opiniones de la prensa o de especialistas en la materia.

Cabe destacar que el dramaturgo trabajó en estos años sobre materiales de Shakespeare, Discépolo, Arlt y Tirso de Molina, entre otros, rescatando además las creencias populares sobre los motivos planteados por los autores clásicos.

Se podrá encontraren estas páginas, la forma en que abordaba los temas, sus métodos de trabajo para con el mismo y para con los actores, sus opiniones, sus apuntes, los planteos de trabajo para los ensayos, su ojo para descubrir el emergente, la traducción a una forma espectacular de sus ideas, etc.  Una expresión genuina del modelo de director actual.   

La lectura de este libro nos permite acercarnos a la obra – con las limitaciones planteadas a priori, “desde la literatura” – de este excelente artista, pero también descubrir a su investigador y a un movimiento teatral digno de haber sido vivido.