
Hemos hablado del valor de la palabra en relación con las acciones,
hemos publicado algunos de los métodos para el análisis de texto, hemos jugado
con dispositivos para orientar a estructurar nuestras improvisaciones y las
hemos luego pasado a papel o archivo de texto.
Hemos leído obras teatrales. Pero
cuando llega el momento de sentarnos y escribir, de manera tal que otros que no
participaron del proceso creativo puedan comprender lo que quisimos transmitir
como autores, nos pasa que pasamos por alto lo que ya hemos visto en las
ediciones de las obras de teatro, cuando nosotros somos los lectores. Estamos acostumbrados a escribir cuentos, pero
se nos complica cuando el cuento toma la forma de expresarse tan solo en diálogos.
El artículo de hoy intenta orientarnos para volcar al papel (aunque este
sea virtual), la obra que tenemos entre manos.
Si bien no hay solemnidades que cumplir, hay usos y costumbres con
distintos rangos de aceptación para las cuales el lector de teatro se desliza
cómodo en la lectura y comprensión de la obra teatral.
No pocos de mis alumnos me han dicho alguna vez: hice un taller de guión,
ahora sé, que para escribir una obra, tengo que diferenciar las escenas en día,
noche, interior y exterior. A veces me pregunto
cómo hicieron para terminar de hacer el curso y no darse cuenta de que el taller era para
escribir audiovisuales, cine o televisión, pero no teatro. Cuándo fue que leyeron una obra de teatro a
dos columnas con los detalles técnicos en la primera y el texto del personaje
en la segunda. De todas maneras, todo
sirve, y nuestro conocimiento se expande asi como lo hace permanentemente el
universo, al decir de los científicos.
Aquí, no vamos a hablar de las dedicatorias, ni prefacios, preámbulos o estudios
preliminares, ni de colofones, exordios, etc.
Y solo del prólogo o el epílogo si es parte integrante del cuerpo de la
obra.
Arranquemos.
Lo primero para recordar son las nociones básicas de la Mecanografía,
cosas que el mismo procesador de texto que usemos nos corrige si no las
respetamos. Muchas veces vemos que el
procesador subraya en azul ciertas palabras y no sabemos el por qué, y
generalmente se debe a que no estamos respetando esos acuerdos. Si no lo hacemos seguramente se entienda
igual, pero a mi espíritu obsesivo, lo deja más tranquilo respetarlas, porque se
ve más prolijo.
A continuación del punto y seguido, para separar dos oraciones dentro de
un mismo párrafo, se dejan dos espacios antes de la mayúscula que inicia
la siguiente oración. En tanto que para todos
los demás signos de puntuación – coma, punto y coma, tres puntos, dos puntos,
guiones, etc – se deja un espacio entre el signo y el inicio de la palabra
siguiente. Estos signos se adhieren
al final de la palabra que se quiere separar. La excepción son las comillas y el paréntesis,
donde ocurre exactamente lo contrario. En
el texto que va entre paréntesis, la primera palabra – aunque comience en mayúscula
– se pega al signo de apertura y la palabra final, aún cuando contenga un punto,
se pegará al signo del cierre. Cuando
los signos de interrogación o exclamación, terminan oraciones, estamos frente
al equivalente del punto seguido, con lo que se deberá dejar dos espacios tal
como dice la primera oración de este párrafo.
Con los guiones, la regla parece menos estricta. Algunos se usan para separar o para indicar
que se silabea o que se inicia el diálogo, depende el caso se pueden usar
dejando un espacio a cada lado del guión, pegando ambas palabras al guión y
pegando el inicio del diálogo al guión, o no, respectivamente.
La sangría, consiste en dejar algunos espacios, normalmente cinco, despegados
del margen, en el primer renglón que inicia un párrafo. Los siguientes renglones van pegados al margen.
Se llama sangría inversa o colgante o sangría
francesa, la que deja algunos espacios despegados del margen a los renglones
que van desde el segundo en adelante, manteniendo el primero del párrafo pegado
al margen.
Aclarado esto, pasemos a lo estrictamente teatral.
En teatro no hay “reglas” y cada editor le pone su impronta, aunque podemos
encontrar ciertas similitudes que nos permiten identificar que estamos leyendo
una obra de teatro.
Los autores escriben sus obras separándolas en Actos, o Cuadros y
algunos utilizan ambas separaciones en una misma obra. Los actos, en el Siglo de Oro se conocieron como
Jornadas y en el Teatro Griego como Episodios.
Estas diferencias ya están explicadas en otros artículos, pero para sintetizar,
los actos refieren a separación en conceptos y tiempos, en tanto que los
cuadros se estructuran de acuerdo a las imágenes que transmiten, la idea de
cuadro es intensamente visual.
A su vez, los actos se dividen en Escenas.
A estas divisiones normalmente se las utiliza como títulos, por lo cual,
las encontramos resaltadas de alguna manera.
Entonces el Titulo de la Obra, seguido por el nombre del autor
separado del título por uno o varios renglones, centrando ambas cosas de las
maneras que les parezca más conveniente, le seguirá también de alguna manera
destacada y empezando por el nombre de la división hecha por el autor el número de dicha división expresado en números ordinales, o expresadas en números romanos.
A continuación, y separado por uno o más renglones, llega la Escena
más el número ordinal (o número romano) que le corresponda.
Es tradición, aunque no todos lo hacen, detallar qué personajes participan
de la escena desde el principio, y se aclara con la leyenda “luego” o "más tarde" si otro u
otros personajes ingresan o hacen una acotación.
Si la obra fuera una adaptación de un original, el nombre del adaptador
iría algo debajo del nombre del autor original o a continuación de este explicando
que tipo de versión es.
Vamos ahora al interior de las escenas.
El nombre del personaje, que indica que el texto a continuación de ese nombre,
es el texto que dirá en voz alta, el actor que lo encarne se escribe comenzando
en el margen izquierdo, a veces completamente en mayúscula, seguido de los dos
puntos y del guión que indica que se inicia un diálogo. Cuando dicha ENTRADA, excede el renglón y se
transforma en un párrafo, los renglones subsiguientes se organizan dejando una
sangría colgante. De esta manera
pareciera que el guión teatral se organiza en dos columnas, la primera muy
angosta, en donde debieran entrar de alguna manera completa el nombre con el
que se indica o reconoce a los personajes y en la segunda mucho más amplia en
donde se dedica todo el TEXTO PRIMARIO y las acotaciones breves o DIDASCALIAS
DIRECTAS.
Refrescando algunos conceptos.
Se llama ENTRADA a cada participación en voz alta del personaje.
TEXTO PRIMARIO a lo que el personaje dice en cada ENTRADA. TEXTO SECUNDARIO o DIDASCALIA DIRECTA a las
aclaraciones que hace el autor, sobre el espacio, la escenografía, los objetos,
el vestuario o un detalle del mismo, la iluminación, la música, las acciones,
los estados de ánimos de los personajes o la manera que el personaje dice alguna
cosa en particular o la entrada completa, etc.
Son DIDASCALIAS INDIRECTAS cuando esas aclaraciones integran el TEXTO
PRIMARIO en la voz de un personaje.
Tipo de letra. Los TEXTOS PRIMARIOS se redactan con el tipo
de letra de imprenta que se haya elegido como principal, (en los concursos
normalmente se utiliza ARIAL 12). Sin embargo,
las DIDASCALIAS DIRECTAS, se escriben en la misma tipografía, pero en letra
cursiva, si se encuentran intercaladas en el TEXTO PRIMARIO, van además entre
paréntesis. Si están por fuera de la
ENTRADA del personaje normalmente van en párrafo separado, siempre en cursiva,
pero puede iniciarse o no pegado al margen izquierdo o directamente encolumnado
debajo de la sangría colgante. Aunque en
estos casos siempre media un renglón de separación, antes y después, entre el párrafo
en donde se señala la DIDASCALIA DIRECTA y los TEXTOS PRIMARIOS.
Si se optó por indicar los nombres de los personajes en mayúscula para
cada entrada, cuando se hace referencia a ellos en las DIDASCALIAS DIRECTAS también
se los nombra en mayúscula, pero siempre respetando la letra cursiva.
En cambio, las DIDASCALIAS INDIRECTAS como son parte del TEXTO PRIMARIO,
no reciben ningún tratamiento distintivo.
Nótese que las DIDASCALIAS DIRECTAS, se escriben siempre antes de
que el personaje hable o haga la acción que se sugiere y no después.
Tanto los procesadores de texto como las imprentas mecánicas permiten la
opción de visualización del TEXTO en FORMATO JUSTIFICADO, este formato distribuye
los espacios entre las palabras para que estas se ajusten a ambos márgenes de
la columna en donde deben leerse, produciendo un efecto visual de orden en el
texto, evitando tener que aplicar la separación en sílabas de las palabras que no
entran completas en el renglón.
En lo personal, a mi gusta interlinear cada ENTRADA, a veces con una
altura inferior que la del renglón que uso.
Y para ordenar los radioteatros, numero cada ENTRADA, de esa manera es
más fácil señalar aquellas que hay que volver a grabar. Escribo a dos columnas, usando la primera para
los nombres de los personajes, sin usar los dos puntos y sin usar el guión de
diálogo. Inicio el diálogo en la segunda
columna, y respeto los textos que deben ir en letra cursiva. Utilizo el formato justificado.
Para no quedarse con la duda, los prólogos son escenas en donde en la voz de uno de los personajes se anticipa de alguna manera lo que va a pasar. Normalmente aparecen antes del Acto Primero o bien dentro de él como escena cero indicada con el nombre de Prólogo, o como Escena I, a gusto del autor. Y los épílogos, luego de los finales, dentro del último Acto, y sirven para cerrar las historias secundarias que quedaron abiertas, luego del final.