
CLAUDIO ISMAEL VALENCIA, nació en Buenos Aires, el 12 de julio de 1960, es actor, clown, autor, director, docente y
doctor en ciencias físicas. En los
últimos 20 años se ha dedicado a trabajar en procesos de creación transversal,
en donde elementos de distintas disciplinas como por ejemplo el arte, la
ciencia y la vida cotidiana pueden tener territorios comunes. Dentro de este
campo se destacan los trabajos. La
Impermanencia de las cosas: Chejov desde La Laguna, pieza teatral que hace
referencia al último humedal de la ciudad de Ensenada (colectivo Puerto a la Deriva, Foro Experimental del CEARTE,
Ensenada, Diciembre 2015). Realizó trabajos de fusión entre ciencia y teatro
escribiendo, dirigiendo y participando como actor en El espacio es infinito, pieza teatral que describe aspectos
destacados de la astronomía de los siglos XVI - XVII y que fue presentada en la
Reunión anual 2013 American Association of Physics Teachers, Sección México. En
el mismo congreso expuso un trabajo denominado Taller escénico de electromagnetismo el cual consiste de una
recopilación de más de 20 talleres en donde se muestran fenómenos de
electricidad y magnetismo utilizando técnicas escénicas.
Sos doctor en ciencias físicas especializado en óptica, tu carrera
profesional te llevo a vivir a México hace más de veinte años. ¿Cuándo fue que se te ocurrió estudiar
teatro?
Desde chico, siempre me llamó
la atención que la gente se parara en un escenario e hiciera cosas, representara
situaciones… Ya de adolescente, capaz un
poquito más grande, iba al teatro a ver obras que ahora llamaríamos
comerciales, con actores conocidos de la tele o el cine. Fue más o menos cuando tenía veinticinco años
o un poco más pero menos de treinta que en San Telmo, en una sala chiquitita,
muy íntima, los actores me transmitieron una energía que no se sentía en las
salas de la calle Corrientes. Además de
entretenerme con la obra, me fui impregnado de ese algo nuevo, que terminó por
decidirme. No puedo decir que fue lo que
me lo provocó, si la intimidad o la cercanía, pero ya estaba atrapado. Fue el punto de inflexión.
Con la derivada segunda igual a cero
Claro! Ja, ja. Tome una primera clase con un profe por
Palermo, que me encantó y después otra con Isabel Repetto, me decidí por ella y
arranqué. Hice los dos años que ella
proponía como plan de su taller, y bueno, ya no pude parar, parar de leer, parar
de hacer escenas, de zambullirme en la actividad, mientras seguía mi formación.
Sí, ¿y cómo llegaste al Clown?
Al finalizar los dos años de
formación, Isabel me sugirió que probara otras alternativas, que hiciera Clown por
ejemplo. Y ahí fui con Marcelo Katz, que
también me fascinó. Me enloquecí con
esta cuestión de trabajar con lo absurdo, con el ridículo, con la creación de
tu propio personaje, yo creo que me ayudó mucho, me abrió la cabeza, trabajé
más el cuerpo. Estudié un poco más de
dos años y después, bueno, me vine a México.
Pero antes de irte ya habías empezado a trabajar… yo, eso lo sé.
Sí, claro, Isabel Repetto me
convocó para que fuera su asistente de dirección, para el estreno de “La Otra” de Javier Daulte, en el marco
de la presentación de Género Chico, un ciclo de directores jóvenes del taller
de Rubén Szuchmacher en el Teatro del Pueblo, que quedaba sobre Diagonal Norte. Vos hacías el diseño de luces.
Sí, yo colaboraba con ella en sus primeras muestras como docente,
armando puestas de luces. Ahi nos
conocimos con vos.
Si, y después de mucho tiempo
descubrimos que vivíamos a una cuadra.
Bueno y vos me habías invitado a mí y a mi mujer, Cristina, a sumarnos
al elenco para la reposición de “La Balada Llamarada”, que entre paréntesis,
fue mi primer trabajo de obra larga y mi primer trabajo en teatro para niños.
Hiciste conmigo el taller de producción y autogestión en el Centro
Cultural Lola Mora, ¿cómo te fue con eso?
En ese taller había que
escribir, organizar y dirigir. Fue la
primera vez que estuve del “otro lado del mostrador”, ayudando a los actores a
componer su personaje, escribiendo e inventando ejercicios para los dos
objetivos, escribir la obra y dirigir a los actores. Me dio la pauta de que podía también enseñar
como lo venía haciendo en la facultad de exactas de la UBA. Y fue lo que desarrolle en México.
Creo que de acá me lleve, el método de las acciones
físicas aprendido con Isabel Repetto que era discípula de Raúl Serrano, del que
leí varias cosas, me encanta leer teoría.
De Marcelo Katz mi formación como
clown, con ese disfrute del ridículo, el trabajo de cerca, la profundización en
la creación de personajes, y con vos el
respeto por el teatro para niños, la dramaturgia de Hugo Midón que nos
explicabas y las nociones para autogestionarse.
Por mi formación científica, yo venía llevando apuntes de todas las
clases y eso también me sirvió para darlas y para dirigir, y armar mi grupo en
México.
¿Cómo fueron tus pasos en México?
Cuando llegué a Ensenada, que
está al norte sobre el Pacífico, para realizar un post doctorado en el CICESE,
sentía que mi actividad teatral, recién había empezado. Y después de instalarnos y organizarnos, con
mi mujer, que también es actriz y clown – e hizo más o menos el mismo recorrido
que yo, de hecho nos conocimos haciendo teatro – rápidamente buscamos como
vincularnos a esta pasión, preguntamos y nos recomendaron el taller del teatro
universitario, fuimos hasta ahí, estaba por empezar un festival infantil y justo
¡necesitaban actores! para cubrir algunos roles de las obras que querían
representar. Empezamos inmediatamente,
bajo la dirección de Virginia Hernández y durante cinco años representamos
obras para niños, Romance del papalote
que quería llegar a la luna de René Fernández, Los Guardianes del tiempo, de Virginia Hernández, Caracol y Colibrí de Sabina Berman, Ruidos y extraños de Perla Schumacher y
Larry Silberman. Hicimos más de 200
funciones para escuelas y realizamos varias giras en el estado de Baja
California. Dentro del teatro del absurdo participé en la obra Pic-Nic de Fernándo Arrabal.
¿Con cuáles docentes te relacionaste?
Hice varios seminarios de
diversas cosas, por ejemplo con Henry Ogier y Dominique Montain sobre la voz y
objetos sonoros, y también con Indira Pensado.
Con Perla Schumacher, acá en México, expresión corporal, con Rubén Segal,
también en México, técnicas teatrales.
Después con Arístides Vargas sobre memoria y representación, con Jorge
Arturo Vargas Cortez sobre Dirección y Procesos de Transversalidad y Escena, con
Elizabeth Ross sobre artes visuales y medios alternativos, Noé Morales Muñoz
sobre creación escénica y dramaturgia.
Espero no olvidarme de ninguno.
¿Y cuándo empezaste vos a dar clases?
A partir de dos mil cuatro.
Fue cuando empecé con ganas de hacer divulgación de la ciencia a través del
teatro, necesitaba transformar científicos en actores, capaces de transmitir
estas ideas con el cuerpo. Al principio
se sumaban al taller, algunos de mis alumnos de la cátedra….
¿Vos ahora tenés un grupo: Clown Sostenido? ¿Cuándo se inició?
Eso fue un tiempo después, en
dos mil nueve, cuando quisimos darle una mayor continuidad al trabajo de
divulgación, y al mismo tiempo nos ofrecían participar llevando entretenimiento
a hospitales, orfanatos, asilos de ancianos, centros comunitarios indígenas y
centros de rehabilitación social para personas temporalmente privadas de la
libertad. Pero la oportunidad se generó
con el aniversario de la invención de telescopio de Galileo, y escribí mi
primer obra de teatro de larga duración, “Los
Viajes de Tarántulo”, que relata de manera absurda el encuentro entre un
personaje de un pueblo perdido en el Caúcaso con figuras relevantes del mundo
de la astronomía: Tycho Brahe, Kepler y Galileo.
¿Y el programa de radio?
De la misma forma, un dia, no
hace mucho me encontré escribiendo, produciendo, dirigiendo, actuando y
conduciendo Factor Kepler, un programa de radio que lleva 49 capítulos, se los
puede escuchar por señal universitaria de UABC radio.
¿Pasanos dónde lo podemos escuchar,
seguro está como podcast?
Justo en este momento tenemos
la página en construcción pero te paso el link de la radio.
Después lo podrán escuchar en
nuestra pagina de Clown Sostenido.
http://radio.uabc.mx/factor-kepler
¿Proyectos?
Bueno, este interés mío en la
divulgación de la ciencia me impulsa a darle continuidad al grupo de Clown y al
programa de radio, y otros programas de tipo social. La facultad me habilitó a dar una materia
optativa: “Teatro Clown para Divulgación de la Ciencia”, que se ofreció hasta
ahora, durante tres cuatrimestres, donde hacemos un entrenamiento en actuación
y abordamos temas científicos y una manera no tradicional de transmitirlos. Lo que nos da pie para llevar adelante, algunos
programas de servicio social en los que participamos, por ejemplo uno que
apunta a atender a escuelas en el conurbano de la ciudad de Ensenada, algunas
son escuelas rurales, llevamos cuestiones en materia de electromagnetismo y de
astronomía y los presentamos de manera escénica con intervenciones
espontáneas. Se trata de movilizar
además de entretener. La idea es
provocar una necesidad de exploración, de reflexión. Esta tarea me encanta y vengo realizándola
desde hace tres años y pretendo seguirla.